jueves, 9 de diciembre de 2010

Alma Rota (One shoot)

Alma Rota

Roto. Son muchas cosas que se rompieron en mí y en él. No enumeraré cuántas, pues no quiero dejar correr las lágrimas saladas por mi rostro nuevamente despertando terribles recuerdos de un inefable pasado.

La brisa del lago me baña provocando una nueva sensación, algo ajeno a lo que acostumbro a sentir en medio de ese caos al cual me retiré (corrijo esa palabra, “huí)” por unos instantes para pensar, cavilar y romperme la cabeza intentando saber si la decisión que tomo es la correcta, a pesar del tiempo que ya había tenido…






Algunas hojas caen de los árboles como si éstos lloraran lentamente a pesar de lo hermoso del paisaje que mis ojos captan. El sonido tan calmo del pequeño claro conjunto con el cantar de aquellas aves alegres; relajan mi espalda y me hace sentir más cómoda. Desato las cuerdas que me atan a mis zapatos blancos y los dejo a un lado para que no se estropeen. El agua parece estar helada pero creo que eso ayudaría mucho a olvidar; por lo menos un momento aunque no sea el menos indicado.

Mis pies se van hundiendo poco a poco y mojan ligeramente el borde de mi vestido blanco. Las yemas de mis dedos acarician el agua lentamente. Cierro los ojos intentando, con algo de suerte, imaginar algo nuevo algo que me despierte que no todo es lo que he vivido y estoy por vivir. No creo que alguien me encuentre, he corrido mucho para llegar a este lugar especial, pero deben estar buscándome o lo harán cuando no llegue.

Entonces como en una película rápida veo un par de alas extenderse y borrarse a la misma brevedad de cómo llegaron a mi mente. Exacto, imaginaba a un ángel, no sé exactamente por qué, pero esos seres son mágicos y hermosos en todos los sentidos. Necesitaba alguien que me escuchara, quizá un ángel podía ayudar. Mi abuela me contaba que son seres con almas puras e intocables que ayudan a las personas cuando más lo necesitan. Aunque ando un poco alucinada con esa idea creo que es algo de fantasía lo que le falta a mi vida.  

Abro mis ojos. Sigo sola. Voy caminando lentamente y el agua moja mis piernas mientras el blanco vestido se pega a mi piel en un afán de no ser mojado.

Soñar, me gustaría hacerlo, pero la tragedia abunda hasta en ese momento.

Levanto la vista hacia el cielo. Está hermoso, con un sol brillante y las nubes blancas que se ven esponjosas. ¿Cómo este día puede ser tan hermoso y horrible a la vez?

Una sombra nubla mi vista pero desaparece muy rápido. Me sobresalto mojándome toda. Entonces un hombre se coloca frente a mí. Su cuerpo quizá más hundido en el agua. ¿Cómo apareció ahí? No tengo tiempo para controlar mi miedo y caigo hacia atrás... Me hundo por completo en el agua pero con el toque de aquel hombre parece que nadara en el cielo. Me levanta e intento respirar pero no puedo, él me sujeta muy fuerte, como queriendo aferrarse a mí o como si en realidad no pudiera soltarme.

– Me viste –murmura sorprendido con sus ojos en los míos.

– ¿Quién eres? –susurro, apenas cuando el aire entra a mis pulmones.

La vista se aclara mejor luego de no tener agua en el rostro.

Es imposible describir lo que mis ojos captan. Pero es necesario que mi cerebro capte lo que está ahí, frente a mí y sujetándome el brazo como si fuera a depender su vida de la mía.

Su cabello húmedo es negro no largo ni corto, un corte normal con la forma de su cabeza. Sus ojos, los más bellos que haya podido ver, son celestes, un color diferente al celeste normal, el de él es único, como algo mágico y profundo pero reflejaba cierto miedo en ellos. Su nariz, ancha y respingada a la proporción de su rostro y con sus labios gruesos medio temblando, es un rostro perfectamente simétrico. Mi mirada baja sin miedo o vergüenza de qué diría ese hombre, sólo siento curiosidad. Tiene el torso desnudo mostrando una esbelta silueta, la proporción de músculos perfectos, escondiéndose hasta el borde del pantalón negro que parece de cuero. Vuelvo a alzar la vista, encontrándome con sus ojos clavados en los míos. Mi corazón sufre un vuelco que hace precipitar a todas mis terminaciones nerviosas. No es todo lo que aquel hombre, o quizá ya no lo es cuando vi bien, tiene. Sobre sus espaldas… cómo podría explicarlo… Son como inmensas alas desplegadas. No habían estado antes ahí. ¿Cómo era posible aquello?

De pronto tengo la necesidad de tocar esas alas o lo que se supone que son. Extiendo el otro brazo lentamente, mientras él dirige su mirada a mi mano. Con algo de miedo las yemas de mis dedos tocan mi objetivo. Nunca antes había sentido este tipo de energía, ¡Son alas, de verdad! Como acariciar una franela muy suave, delicada y delgada pero a la vez fuerte como para levantar ese peso, tocarlas transmitía  una calma total. La acaricio de arriba hacia abajo cerrando los ojos y dejándome llevar por la sensación que me acoge. Él gime y me sobresalto retirando la mano.

    Eres… –la palabra no sale de mis labios, pero mis ojos lloran sorprendidos por lo que estoy viviendo.

No dice nada. La mano que me aprieta fuerte el brazo se suaviza y lentamente sube hacia mi hombro. Con las yemas de sus dedos empieza una travesía de sentimientos imposibles de controlar. Sigue el camino hacia mi esternón haciendo un pequeño círculo imaginario; sube lentamente pero desbordando pasión en cada fibra de mi ser. Llega al cuello, a mi mandíbula tuerce el movimiento hacia mi mejilla donde una lágrima se aferra con quedarse ahí. La limpia y con toda la palma de su mano reposa mi mejilla. Instintivamente inclino mi cabeza en su dirección sin quitarle los ojos de encima. Pero sus ojos se deleitan con mi cuerpo, me mira como ningún hombre me había mirado antes, es diferente. Me acerco un poco a él muy lentamente, mientras el agua nos moja un poco más. Entonces como en un arrebato acerca su rostro al mío. Mientras su otra mano se posa sobre mi pecho, escucha mis latidos. Humedezco mis labios por instinto, tiemblo incontrolablemente en una necesidad por controlarme.

Estoy a punto de perder el control cuando sus labios se juntan a los míos. Los abro lentamente mientras él pide más. Comienza como un simple beso, pero parece que terminaría en más. Su lengua se sumerge en mi boca y la mía en la de él, descubriendo nuevos sabores como una selva inexplorable de sentimientos. Pega su cuerpo al mío, siento cada fibra de su ser querer mezclarse con la mía. Voy retrocediendo poco a poco hacia la orilla, mis pies se enredan y caigo, pero sus manos son más rápidas y fuertes. Me sostiene y me recuesta con paciencia mientras nuestros labios siguen unidos. Mis manos quieren apoderarse de su cuerpo, de cada parte suya. Recorro mis manos sin temor sobre su pecho y voy bajando pero las suyas me detienen y me obligan a quedarme quieta cogiéndome las muñecas. Sus labios se separan de los míos y quedo sin aliento obligo a mis pulmones a respirar. Él me mira con pasión, recorre sus ojos sobre mi cuerpo como si le doliera poseerme como si estuviera a punto de hacer algo malo. Entonces suelta mis muñecas y desgarra el vestido. Dejándome atónita por la salvaje reacción. Mi pecho sube y baja intentando controlarse pero el de él sigue su camino. Sus manos rompen el sostén y mis pechos quedan al descubierto. Solo el paisaje es testigo de tal momento. Sus manos me tocan, como nunca nadie lo ha hecho, de una forma nueva y nunca inventada. Sus labios poseen mi piel, su lengua acaricia todo mis esternón mientras mis manos hacen lo suyo intentando quitarle ese pantalón que está muy apretado. Logro quitárselos y él se acerca más a mí. Recostándose sobre mí pero sin ejercer ningún peso. Mis labios buscan los suyos descontroladamente mientras nuestros cuerpos se pierden a gritos estar unidos. Yo ya lo conocía, y si no, era como si lo conociese. Aquel ser lo era, era parte de mí y lo es ahora…

    Piérdeme en este camino…

No sé quién de los dos dijo aquello solo sé que cuando él entró en mi cuerpo yo entré a otro mundo, donde sus ojos eran como el sol y la luna, como si su cuerpo fuera mi universo sólo para mí. Me acarició de formas que no había nadie inventado. Me hizo suya de una manera incontrolable. Olvidé todo, absolutamente todo hasta el porqué de mi existencia mientras no me soltaba.   

    Perfecto, sublime y descontrolado… –susurré mientras él acariciaba mis cabellos.

Entrelazó su mano con la mía y descubrí que somos como dos partes de un rompecabezas, su cuerpo encajaba al mío y el mío en el de él.

Reposaba junto a mi lado cuando lo oí gemir de dolor, me giré al verlo mientras sufría un espasmo, entonces descubrí lo que le estaba pasando. Sus alas, aquellas hermosas alas blancas y llenas de energía habían desparecido. Un par de lágrimas mojaron su rostro mientras él sonreía y me deleitaba con su melodiosa voz.   

    Valió la pena…

    Llegaste a mí, justo en el momento--- sus labios me silencian y me besa nuevamente, cada vez que lo hacía era de un forma diferente. Cuando se separa de mí dijo.

    Ese hombre no era para ti.

Él sabía lo que yo iba hacer. Sabía que me entregaría a un hombre frente a Dios, en una iglesia llena de gente interesada por nuestra unión donde no existía amor.

    Pero lo eres tú…

Con un beso más apasionado selló mis labios que se volvieron inmunes al dolor. Él, simplemente curó mi alma rota.



~~Ange~~ 

I hop u like it =)

1 comentario:

  1. como te digo esto?... no soy de leer... pero... cuando empece no pude parar y lo ilustre todo en mi cabeza, como una pelicula... vaya! eres genial escribiendo :) sigue Ange! te leere todo lo que pueda.

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